El Cabra Agüera Tradicional es un queso de leche de cabra pasteurizada, producido por la Quesería El Rebollín en Asturias. Con una forma de tronco cónica que recuerda a un Afuega’l Pitu, pero con una diferencia clave: estos últimos se hacen con leche de vaca. Aquí la leche es 100% de cabra, y la maduración es muy corta, de entre 1 y 2 semanas.
Se recomienda para quien quiere un queso de cabra que no sea ni demasiado curado ni demasiado blando. Tiene una textura firme pero tierna, y un sabor que, pese a su corta curación, muestra un punto de acidez y un fondo láctico que lo distingue de otros frescos. En 250 Gramos de Queso lo incluyeron en la selección precisamente por esa rareza: un queso de cabra que parece un clásico asturiano de vaca, pero que no lo es.
Funciona para el aficionado a los quesos de cabra que busca salir de los típicos rulos o tortas. También para quien quiere un queso para una tabla variada que no opaque a otros sabores, pero que tenga algo que contar. Y, sobre todo, para quien valora la producción artesanal y la trazabilidad: sabes que viene de una quesería pequeña asturiana, con leche de pastoreo.
No funciona para quien busca un queso de cabra intenso, muy curado o con ese punto picante que dan las largas maduraciones. Tampoco para quien quiere un queso para fundir: su textura no es la ideal. Y menos para quien necesita un queso de cabra con sabor a moho o azul: aquí no hay nada de eso.
En 250 Gramos de Queso probaron cinco quesos de cabra asturianos antes de quedarse con este. El descarte principal fue por textura: algunos eran demasiado secos o se deshacían al corte. El Agüera Tradicional mantiene una textura firme pero flexible, y al catarlo, el sabor no se va a los extremos.
El detalle que decanta la balanza: su forma cónica y su maduración ultrasónica (1-2 semanas) dan lugar a un queso que no es ni fresco ni curado, sino algo intermedio que encaja en muchas mesas sin pedir disculpas. Y la conversación que resuelve es la típica del cliente que dice: "Quiero un queso de cabra que no sepa a lo de siempre". Aquí el productor te explica que no es un Afuega’l Pitu, que es otra cosa, y que precisamente por eso merece la pena.
Para el aficionado a los sabores potentes y curados, este queso se queda corto. Su maduración breve no desarrolla la potencia de un curado de cabra. Y en una tabla de quesos con curados intensos, puede pasar desapercibido.
En el catálogo de 250 Gramos de Queso hay otras opciones de cabra que cubren casos distintos:
Cabra Agüera Tradicional — 12.90€
Tiene la misma forma cónica, pero nada que ver. El Afuega’l Pitu se elabora con leche de vaca; este es 100% cabra. La textura y el sabor son distintos. No es una imitación, es otra criatura.
Se recomienda solo, en tabla de quesos o con membrillo. No es un queso para fundir, ya que su textura no se derrite bien, y en cocina pierde su gracia. Cómelo a temperatura ambiente, untado en pan, o con un toque de miel.
Al tener maduración corta, es mejor consumirlo en las 2-3 semanas posteriores a la compra. Guárdalo en la parte menos fría de la nevera (nunca en el congelador) y sácalo 30 minutos antes de comer.
No consta en la información disponible. No se comercia con eso; el valor está en la producción artesanal y en el trato directo con la quesería.
Se vende por pieza entera. No hay medio formato ni ración.
No tiene alcohol ni ingredientes problemáticos, y su sabor es suave. Pero al ser artesanal, puede tener más carga de sal que un queso industrial. Pruébalo antes y decide según gustos.
En la tienda solo aparece esta versión. No hay comparativa disponible. Este es el que seleccionaron y el que se vende.
Midiendo por pieza, salen a unos 3,20-4,00 €/100 g, precio estándar para un queso artesanal de cabra de este tipo. No es barato, pero tampoco caro para lo que ofrece: una producción limitada y un sabor único.