Es un queso holandés, de leche pasteurizada de cabra. La gracia está en el fenogreco, una semilla que al añadirse le da un punto dulce que recuerda al azúcar requemado o a la miel de caña.
No es un gouda al uso. La textura sigue siendo firme, la pasta amarilla, pero el sabor se va por caminos más complejos. Lo recomendamos para quien ya conoce los goudas genéricos y busca algo que los despierte.
En 250 Gramos de Queso lo probamos en cata directa. Nos llamó la atención porque la semilla no tapa lo láctico. Hay quesos con añadidos que saben solo a lo añadido. Este no. El fenogreco se integra, no domina.
Funciona para el comprador que quiere un queso de cabra con personalidad, pero sin salirse del carril de los sabores equilibrados. Funciona para el que pone una tabla y quiere un punto de conversación: "¿qué es ese sabor dulce?"
No funciona para quien espera un gouda de cabra clásico, intenso y con cristales de maduración. Tampoco para quien busque un queso de untar o una textura cremosa. Este se corta en lonchas, no se unta.
Y no funciona para quien desconfíe de los quesos con añadidos. Si has probado goudas con trufa sintética o pimentón que saben a industria, este te hará rectificar. Pero la desconfianza es legítima: la superamos probándolo.
En 250 Gramos de Queso no nos limitamos a poner un queso en la web. Lo que hacemos es catarlo y decidir si entra en la selección. En este caso probamos cinco goudas con añadidos: tres con especias, uno con frutos secos y este con fenogreco.
Descartamos los otros. Uno sabía a curry barato. Otro tenía una textura harinosa. El de fenogreco se quedó porque la semilla está entera, no molida, y eso cambia cómo se libera el sabor: primero notas el queso, luego el dulzor.
Eso no lo puedes preguntar en un supermercado. Aquí te contamos por qué un queso entra y otro no. Y si tienes dudas, el asesoramiento te lo da quien ha probado el lote, no un call center.
Este queso no es para diario. Es para el momento en que quieres salir de lo seguro y probar algo distinto. Si buscas un gouda de cabra para el desayuno de cada día, el sabor dulce del fenogreco puede cansar.
Si el fenogreco te resulta demasiado terroso o herbal, prueba el Mini Cabra con Arándanos (4,00 €). El dulzor ahí es más afrutado y directo, sin el toque especiado.
Si lo que quieres es dominar una tabla de quesos con algo potente, el Azul IGP Valdeón (6,90 €) te da ese contraste picante que el gouda de cabra, por su suavidad, no busca.
Y si buscas untar en lugar de degustar en lonchas, el Rulo de Cabra (5,90 €) es más cremoso y láctico. Para una tosta rápida, gana por goleada.
Gouda Cabra Fenogreco — 11.00€
Huele y sabe a azúcar tostado, casi a caramelo ligero. También hay quien nota un fondo de fruto seco, como avellana. No es dulce empalagoso: es un dulzor contenido que aparece al final del bocado.
Es un queso semicurado. La textura es firme pero cede al corte, no se desmiga. No tiene la dureza de un gouda de 10 meses ni la cremosidad de uno fresco.
No lo recomendamos. La semilla de fenogreco puede amargar ligeramente al descongelarse y la textura se vuelve granulosa. Es un queso para consumir en fresco, en las semanas siguientes a la compra.
Pan de masa madre o centeno. El punto dulce del queso choca bien con lo ligeramente ácido del pan de centeno. También va muy bien con higos frescos o miel de castaño.
Al ser un queso de cabra pasteurizado y semicurado, la lactosa residual es baja. Cada persona tolera de forma distinta. Si eres sensible, mejor probar una cantidad pequeña primero.
Tradicionalmente se le atribuyen propiedades para reducir el colesterol, pero no hay un estudio concluyente con este queso en concreto. Tómalo como un queso interesante, no como un suplemento.
Sí, funciona bien con vinos blancos ligeros, como un verdejo o un riesling seco. El dulzor del queso pide un vino con algo de acidez para equilibrar.
Se vende al corte, en cuñas. El precio de 11,00 € corresponde a unos 200 gramos aproximadamente. El peso exacto se indica en el pedido.
En papel de quesos o en un envoltorio transpirable dentro de la nevera. Evita el film transparente, que asfixia la corteza y genera moho no deseado.
El sabor dulce suele gustar a los niños, pero el fenogreco tiene un punto herbal que no todos aceptan. Pruébalo en una cantidad muy pequeña antes de servírselo a un niño pequeño.