El Boursault es un queso que nació en 1953 en Champaña-Ardenas, Francia. Su creador, Henri Boursault, buscaba algo distinto a los brie y camembert de toda la vida. Lo consiguió.
Es un queso de pasta blanda y corteza enmohecida, elaborado con leche de vaca pasteurizada. Lo que lo diferencia es su textura untuosa y su sabor suave, mantecoso, con un punto ligeramente ácido al final. No es un queso que grite. Es de esos que invitan a seguir comiendo.
Se toma a temperatura ambiente, untado en pan, en una tabla de quesos o acompañando a un champagne. Para eso nació: la región de Champaña es su casa.
Funciona para quien quiere un queso cremoso francés que no sea el típico brie que encuentras en cualquier supermercado. Es un acierto seguro si buscas sabor suave y textura fundente.
No funciona para quien espera un queso con personalidad fuerte ni para quien busca un producto de leche cruda. El Boursault es pasteurizado. Tampoco es la opción si necesitas un queso que se corte en porciones firmes para una tabla sin que se derrame: su textura es untuosa, casi para esparcir.
En 250 Gramos de Queso no ponemos en la web todo lo que llega. Probamos cinco quesos cremosos franceses de pasta blanda. Este se quedó. Los otros cuatro, descartados.
El detalle que decanta la balanza es la fecha de consumo preferente hasta el 30/09/2025. No es un queso para acumular. Es para comprar y comer en su punto óptimo. En un lineal de gran superficie ese matiz se pierde. Aquí, quien te atiende sabe cuándo entró y cuándo hay que venderlo para que llegue bien a tu casa.
No entra en la selección si no está en ventana de consumo. Ese es el criterio que un algoritmo no puede darte.
No es la mejor opción si buscas un queso de oveja de sabor intenso o una pieza pequeña para una ración individual sin que sobre. El Boursault es un queso para compartir o para untar generosamente.
Si quieres un queso francés cremoso pero con una textura más firme para cortar en porciones que no se deshagan, el Queso francés cremoso Au Bouchon (11,95 €) aguanta mejor en una tabla y su sabor es igual de suave.
Para un perfil más suave y económico, el Le Petit Pavé de Paris (6,95 €) es un queso de pasta prensada no cocida, menos untuoso pero con un punto láctico que gusta a casi todo el mundo.
Si buscas un queso de cabra tierno, más ligero y menos graso, el Jouvenceau (11,50 €) es una alternativa más fresca, aunque pierde la textura fundente del Boursault.
Queso cremoso francés Boursault — 5.99€
No recomendamos congelarlo. Al descongelar, la textura untuosa se pierde y se vuelve granulosa. Es un queso para consumir en su punto fresco.
Va muy bien con pan de cristal o baguette tostada. También con fruta fresca como uva o pera. Y con un champagne brut se potencia su lado mantecoso.
Se puede usar en cocina, pero su textura se deshace rápido. Funciona en salsas cremosas o en gratinados ligeros. Para cocinar, mejor un queso más firme. Para untar, es ideal.
Al estar elaborado con leche pasteurizada, no presenta el riesgo de la leche cruda. No obstante, cada embarazo es un caso. Consulta siempre con tu médico antes de consumir quesos de pasta blanda.
Una vez abierto, se mantiene en buen estado unos 3-4 días en la nevera, bien envuelto en su papel original o en film transparente. Pasado ese tiempo, la corteza puede oscurecerse y el sabor se intensifica.
Sí, la corteza enmohecida es comestible. Aporta un punto terroso y textura. Si no te gusta, puedes retirarla sin problema, pero pierdes parte de su carácter.
Sí, pertenece a la familia de los triples cremas, lo que explica su textura untuosa y su alto contenido en materia grasa. No es un queso ligero, pero sí muy cremoso.
Se produce en la región de Champaña-Ardenas, al noreste de Francia. Esa zona es conocida por sus pastos y por ser la cuna del champán. El Boursault se creó allí en 1953.