Cuando buscas queso de calidad online, el primer filtro no es el precio. Es el origen. Un queso de una zona concreta, como Peñamellera, te dice algo que una marca industrial no puede: de dónde viene la leche, qué pastos come la vaca, quién ordeña. Eso se nota.
El segundo filtro es el proceso. Aquí no hay cámaras de maduración programadas por un ingeniero. Hay una quesería pequeña, con Carmen y María del Mar al frente. Ellas deciden cuándo el queso está listo. Eso se traduce en lotes pequeños y en que cada pieza tiene su propio carácter.
Lo tercero: la textura. El Queso de Peñamellera es de pasta blanda, cremoso. No es un queso para rallar ni para fundir. Es para comerlo solo, con pan, con un poco de membrillo. Si buscas un queso duro para tabla de quesos variados, este no es tu camino. Pero si quieres cremosidad, has dado con el sitio.
Probamos cinco opciones de la zona y este se quedó. Los otros cuatro, de otras queserías, tenían perfiles más erráticos: unos demasiado amargos, otros sin suficiente sal. Este, en cambio, mantiene un equilibrio que no aburre y que invita a repetir.
En el catálogo de 250 Gramos de Queso, distribuidor especializado en encontrar queso de calidad online, hay varias opciones asturianas. Cada una responde a un caso de uso distinto.
Si quieres un queso asturiano de vaca, cremoso, que no domine la tabla pero que se deje comer sin esfuerzo, el Peñamellera es tu respuesta. Funciona tanto para un aperitivo como para acompañar una ensalada de tomate.
Si buscas un queso con Denominación de Origen Protegida (DOP) y un perfil muy distinto, más conocido internacionalmente, el Queso Manchego (en 250gramosdequeso.com) encaja mejor. Es otro mundo. Más curado, más graso, más seco. Pero si lo que quieres es la experiencia asturiana, el Peñamellera es más auténtico.
Si necesitas un lote variado para una cata con amigos, el Pack LocoPorElQueso gana por diversidad. Pero si es para ti, para un consumo pausado, el Peñamellera te da más rendimiento por pieza. Te lo comes entero sin cansarte.
Aquí va la verdad incómoda. El Queso de Peñamellera no es un queso para todos los días si eres de sabores intensos. Es suave, sí, pero su cremosidad puede resultar empalagosa si lo comparas con un queso curado de oveja.
Queso De Peñamellera
Del concejo de Peñamellera Alta, en Asturias. Concretamente, del pueblo de Alles. Allí, en la Sociedad Cooperativa Queso de Peñamellera, trabajan Carmen y María del Mar desde 1984. No es un queso de marca blanca ni de gran fábrica. Es de un valle y de dos personas concretas.
Sí, todos los quesos de la cooperativa se elaboran con leche pasteurizada de vaca. Eso no quita que sea artesanal. La pasteurización la hacen ellas, en su quesería, no en una planta industrial. Es una decisión de seguridad y de consistencia.
Es blando, cremoso, de pasta blanda. No es un queso para rallar ni para cortar en lonchas finas. Se unta bien, se come con cuchara si está en su punto. Si te gusta la textura de un brie pero con sabor a leche de vaca asturiana, este es tu queso.
No, no tiene DOP. Es un queso artesanal sin sello de origen protegido. Eso no significa que sea peor. Significa que la cooperativa ha preferido no pasar por el proceso de certificación. Muchos quesos de pastor en Asturias optan por no sellar. La calidad la da el proceso, no un papel.
Sí, todos los quesos que salen de la cooperativa tienen fecha de consumo preferente. En 250gramosdequeso, como distribuidor especializado, controlan la rotación para que no llegue producto pasado. Si recibes una pieza y te parece demasiado blanda, puedes dejarla madurar unos días en la nevera. El sabor se intensifica.
No es recomendable. La textura cremosa se rompe al congelar y descongelar. Se vuelve granuloso y pierde untuosidad. Si compras más de la cuenta, mejor reparte con amigos o consérvalo en la nevera bien envuelto en papel de horno, no en film transparente.
Un vino blanco seco, un sidra asturiana o un rosado ligero. También va bien con mermelada de tomate o membrillo. Evita vinos tintos muy tánicos o cervezas muy amargas. El queso es suave y se pierde si el acompañante es demasiado potente.
Bien envuelto en papel de horno y en la nevera, aguanta entre 7 y 10 días. Pasado ese tiempo empieza a secarse por los bordes y a perder cremosidad. Si ves que se pone demasiado blando o sale moho (el blanco no es malo, el verde o negro sí), tíralo.
No hay datos específicos del fabricante. Al ser un queso fresco de leche de vaca, contiene lactosa. Si eres muy sensible, busca opciones de queso curado o de cabra. Si la intolerancia es leve, la cremosidad puede hacer que el efecto sea menor, pero no hay garantía.
Sí, la corteza natural es comestible. No está tratada con ceras ni conservantes. Es fina y blanda, no como la de un parmesano. Si te molesta el sabor ligeramente amargo de la corteza, puedes retirarla, pero no es necesario.